Las ideas de Medrín: Tierra de Aventuras no aparecen cuando estoy frente a la pantalla.
Aparecen cuando estoy desconectado. En esos momentos —lejos de las redes sociales, sin distracciones— algo se activa. Una escena, un diálogo, una idea suelta. Y sé que si no la atrapo en ese instante, se pierde.
Ahí entra el cuaderno.
Lo abro rápido y anoto como puedo. Es casi una explosión: palabras sueltas, frases incompletas, letras que a veces ni yo entiendo. Pienso más rápido de lo que escribo, y el resultado es caótico. Pero funciona.
En estas páginas hay de todo:
-
escenas
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pequeños gags
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ideas sueltas
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fragmentos de mundo
Al principio es puro desorden. Después, con el tiempo, ese caos empieza a tomar forma. Muchas de esas anotaciones terminan convirtiéndose en parte del lore de Medrin, en conceptos que sostienen la historia.
También aprendí algo clave: si no lo escribo, lo pierdo.
Por eso ese cuaderno no es solo una herramienta.
Es, de alguna forma, la semilla del mundo de Medrín: Tierra de Aventuras.
Acá te dejo algunos ejemplos.


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